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Hace unas horas que llegue a tierra, cansado, después de haber navegado 24 horas con mis alumnos, en unas practicas de PER, por un mar bondadoso, con vientos suaves de 15 nudos y una noche calma y templada de 13 grados. He dormido quizás 3 horas en periodos de 30 o 40 minutos, entre las guardias de mis alumnos, y ahora a las 18:00 horas, después de haber llegado a casa a las 11:00 y haber pasado el día viendo en la televisión la salida de la Vendee Globe 2020-2021 , entre cabezadas, empiezo a sentirme bien y no exhausto como cuando regresé. Durante la travesía hemos navegado a 7 nudos en los momentos de máxima velocidad, hemos recorrido unas 100 millas náuticas y he sentido frio en una noche mansa y con una temperatura muy benévola.

En las primeras 8 horas de la regata de la Vendee Globe , estos colegas ya han puesto sus naves a casi 30 nudos de velocidad, la proa de sus barcos han volado más de dos metros sobre el nivel del mar y han soportado en sus cuerpos una fuerza de 1,4 G, forzando su corazón hasta las 170 pulsaciones.

Seguro que las “practicas”  de estos superhéroes y heroínas van a ser más duras que las mías y cuando lleguen a casa mañana por la mañana estarán cansados. Yo estaría literalmente muerto.

Lo curioso, es que las “practicas” de estos navegantes no duran 24 horas, si no 80 dias. Estos 33 titanes han zarpado hoy del Norte de Francia y se disponen a recorrer mas de 24.000 millas náuticas (45.000 Km) sin descanso ni ayudas externas, recorriendo todo el planeta. Soportarán temperaturas bajo cero, vientos de 50 nudos  y olas de 8 metros o más. Todo ello en solitario, sin ayudas y compitiendo a ver quien llega antes a la meta.

Dormirán en “microsueños”, levantando la cabeza durante la noche cada 20 o 30 minutos y de reojo comprobarán que las lecturas de su electrónica les indica que el barco va a la máxima velocidad posible, si no es así, se levantaran y trimarán las velas para que así sea, todo ello dentro de una “batidora” que va dando pantocazos de dos metros, escorando en algunos momentos  hasta 30 grados y con un ruido constante de 120 decibelios o más.

No puedo imaginarme lo que debe ser, tras un mes en estas condiciones, enfrentarse al Cabo de Hornos o navegar por paralelos cercanos al Polo Sur.  Despertarse húmedo, cansado, entre olas de 8 metros y vientos de 40 nudos o mas, solo, con el ser humano más cercano a cientos de millas, sabiendo que todo depende de uno mismo y que si algo sale mal, es muy posible que sea letal.

Para mí, después de navegar durante casi cuarenta años me parece algo imposible de realizar, pero estos titanes lo conseguirán, espero y deseo que tod@s lleguen sanos  y salvos, mientras tanto, disfrutaremos estos casi dos meses de sus hazañas diarias. 

Animo chicas y chicos, suerte y buena proa a todos.

Antonio Cerezo , Patrón Profesional, Monitor de vela y CEO de Fusion Yachts S.L.